Las tecnologías de información (TI) constituyen uno de los principales instrumentos que apoyan la gestión de las organizaciones mediante el manejo de grandes volúmenes de datos necesarios para la toma de decisiones y la implementación de soluciones para la prestación de servicios ágiles y de gran alcance. Los servicios, soluciones y plataformas tecnológicas, son verdaderamente la base que sostiene cualquier proceso de negocio. En mayor o menor medida, dependiendo del negocio y servicio que brinde la empresa o institución, estos servicios de tecnologías de información y comunicación, son el eje y pilar fundamental, por medio del cual, se amparan y sostienen los procesos centrales de cada negocio.

Resulta profundamente inquietante, como aún la mayoría de acuerdos sobre los servicios de tecnología que contratan las empresas, así como las instituciones públicas, se basan en negociaciones que no contaron con un análisis jurídico adecuado, donde no existe una documentación idónea, y principalmente, la revisión de dichos acuerdos se realiza por profesionales en derecho que no cuentan con la expertise, el conocimiento y la preparación adecuada para emitir criterios correctos sobre contratos.

 

La negociación de los contratos y servicios de tecnología, no solamente es un tema que le compete o concierne en sus primeras fases, a los responsables de las unidades de TI, de las empresas e instituciones. La experiencia nos demuestra que una adecuada negociación, con un equipo multidisciplinario, y la participación del área jurídica desde un inicio, conllevan acuerdos mucho más documentados, con lo cual, los riesgos y los conflictos se ven reducidos drásticamente. Los costos de no contar con un proceso adecuado de negociación de dichos servicios tecnológicos, supera con creces las consecuencias de contratos mal redactados.

 

Para el sector público y los sectores regulados entiéndase, banca, seguros y pensiones, el tema de la negociación de tecnología se vuelve más crítico, en el sentido, que además de velar por una adecuada negociación deben velar por que se cumplan una serie de normativas y políticas que regulan la gestión de las tecnologías en esos sectores.

 

Con relación al sector financiero bancario hemos visto como en los últimos años ha habido un crecimiento sustancial en la participación de empresas tecnológicas en la gestión de procesos tradicionalmente bancarios, tales como pagos, inversiones, prestamos. Es un hecho que el sector financiero bancario debe definir una estrategia sobre la participación de estos nuevos actores tecnológicos.